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SABER DE FARMA

Alergias a medicamentos

Hugo Ribes Artero

 

Cuando pensamos en alergia probablemente lo primero que venga a nuestra mente sean palabras como “polen” o “ácaros del polvo”. Pues bien, los medicamentos también deberíamos incluirlos en esta lista ya que no están exentos de poder provocar este tipo de reacción en el organismo.

Podemos considerar la alergia a un fármaco como una reacción adversa, aunque no debemos confundirla un efecto adverso, ya que éste último es debido al efecto farmacológico conocido del medicamento y la alergia no.

 

 

Causas

La reacción alérgica a un medicamento surge cuando nuestro sistema inmunitario identifica al medicamento como una sustancia “dañina” para el organismo. Esto ocurre porque, en resumidas cuentas, un medicamento es algo “extraño” que estamos introduciendo en nuestro organismo y cabe la posibilidad de que nuestro cuerpo lo rechace. Cuando una sustancia genera o es capaz de generar esta respuesta en el sistema inmune le llamamos “alérgeno”.

Por lo general, la alergia se manifiesta cuando nuestro cuerpo se ha vuelto sensible al medicamento, lo cual implica que tenemos que haber expuesto al organismo frente a ese alérgeno con anterioridad. En la mayoría de los casos, tras este primer contacto nuestro sistema inmune sintetizará lo que se llama inmunoglobulina E (IgE), que es un anticuerpo y que será el responsable de la aparición de síntomas cuando tomemos por segunda vez el medicamento. Es decir, que su síntesis va a sensibilizarnos frente a ese medicamento.

En este segundo contacto con el fármaco es cuando tendremos los síntomas de una alergia ya que la IgE se unirá específicamente a este fármaco (recordemos que un fármaco es una sustancia con efecto farmacológico) y provocará una cascada de liberación de sustancias químicas que provocarán los síntomas.

En el siguiente vídeo se explica el mecanismo de la alergia (sensibilización, reacción inmediata y reacción tardía):

 

 

Algunas reacciones alérgicas pueden no seguir este mecanismo. Se cree que algunos fármacos podrían unirse la primera vez que los tomamos directamente a unos glóbulos blancos del sistema inmune llamados “Linfocitos T”.  Esta unión puede provocar una liberación de sustancias que provoquen la reacción alérgica, desencadenando los síntomas la primera vez que entramos en contacto con el medicamento.    

       

Síntomas

Por lo general, si tenemos alergia a algún medicamento comenzaremos a notar los síntomas dentro de la primera hora tras la toma del medicamento. Aunque es posible que estos síntomas no aparezcan hasta pasadas horas, días o semanas.

¿Qué síntomas podemos notar que nos hagan sospechar de que tenemos una alergia a un medicamento? Los síntomas más frecuentes son los siguientes:

 

  • Erupción cutánea
  • Hinchazón
  • Dificultad para respirar
  • Silbido al repsirar
  • Ojos llorosos con picazón

 

Estos síntomas no son graves, y pueden hacernos sospechar de una alergia. Existe la posibilidad de que la reacción de nuestro cuerpo al contacto con el medicamento sea más exagerada y mas grave clínicamente. Esto es la anafilaxia.

La anafilaxia es una reacción poco frecuente de alergia que puede poner en peligro la vida de una persona, ya que provoca una perdida de función generalizada de los sistemas del cuerpo. Suele aparecer en los primeros 30 minutos tras tomar el medicamento con síntomas progresivamente mas graves. Los signos y síntomas que podemos encontrar en la anafilaxia son:

 

  • Estrechamiento de las vías respiratorias (lo que nos impediría respirar)
  • Nauseas y calambres abdominales
  • Vómitos y diarrea
  • Mareo y aturdimiento
  • Pulso débil y acelerado
  • Caída de la presión arterial
  • Perdida del conocimiento (shock)

 

 

¿Qué medicamentos pueden causar alergia?

Es importante recalcar que cualquier medicamento es capaz de provocar una alergia, aunque es cierto que algunas clases de medicamentos están mas implicadas que otras. Los medicamentos usados con más frecuencia suelen ser los que mas alergias provocan ya que el uso repetido de un medicamento facilita la sensibilización. Algunos de ellos son:

 

  • Antibióticos (como por ejemplo los derivados de la penicilina, llamados “betalactámicos” como la amoxicilina)
  • Ácido acetilsalicílico y otros antiinflamatorios no esteroideos (como por ejemplo el ibuprofeno)
  • Medicamentos de quimioterapia para el cáncer
  • Medicamentos para enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide (llamados anticuerpos monoclonales)
  • Corticosteroides tópicos
  • Medicamentos para el VIH o sida

 

 

Diagnóstico

Si tenemos la sospecha de ser alérgicos a algún medicamento deberemos acudir a nuestro médico. Éste te realizara una exploración física  y algunas preguntas. Es importante ser precisos con los detalles a cerca de la aparición de los síntomas, el momento en el que tomaste el medicamento así como la mejora o el empeoramiento de los síntomas. Toda esta información le ayudará a la hora de establecer un diagnóstico.

Es posible que tu médico te solicite otras pruebas  o que te derive a un médico especialista en alergias (alergólogo) para que te las realice. Las pruebas más frecuentes son las cutáneas.

Las pruebas cutáneas consisten en que un alergólogo o un enfermero te administren una pequeña cantidad del medicamento del que se sospecha en la piel con una pequeña aguja que raspa ligeramente la piel, aunque también pueden emplearse parches o inyecciones. Una reacción positiva provoca un pequeño bulto en la piel de color rojo y que pica.

Aunque hoy en día hay una abanico muy amplio de medicamentos, es posible que necesitemos tomar el medicamento al que somos alérgicos porque no hay ninguna alternativa. En este caso pueden tratarse los síntomas de la alergia (si no son síntomas graves) o puede realizarse una prueba de desensibilización. Ésta última consiste en administrar una dosis muy pequeña del medicamento y progresivamente, cada 15 ó 30 minutos durante varias horas, ir administrando dosis más altas. Si es posible alcanzar la dosis necesaria sin que se produzca reacción, es posible continuar el tratamiento.

 

 

¿Qué hemos aprendido?

  1. Cualquier medicamento puede provocar una alergia.
  2. La alergia se produce cuando el sistema inmune reconoce el medicamento como algo “dañino”.
  3. Las pruebas cutáneas para diagnosticar alergias son sencillas e indoloras.
  4. Si somos alérgicos a algún medicamento, hay alternativas para casi todos ellos.

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