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SABER DE FARMA

Lactosa e intolerancia a la lactosa

Cassandra Favieres Puigcerver

 

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un azúcar formado por dos componentes, glucosa y galactosa. Está presente de forma natural en todas las leches de los mamíferos (vaca, cabra, oveja, ser humano), por lo que suele ser llamado “azúcar de la leche”, y en muchos alimentos preparados. Para poder absorber la lactosa en nuestro intestino es necesario romperla en sus dos componentes, y para ejercer esta rotura fabricamos una proteína enzimática, la lactasa. Si la cantidad de lactasa que producimos es pequeña, o esta no realiza bien su función de ruptura de la lactosa, aparecen dificultades en la digestión de la lactosa.

 

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa, también conocida como intolerancia a lácteos, a la leche, deficiencia de disacaridasa o lactasa, es la incapacidad de digerir cantidades habituales de lactosa sin molestias.

La intolerancia se produce cuando no fabricamos en nuestro intestino delgado suficiente lactasa para romper toda la lactosa que consumimos. Por lo que aquella que no rompemos no se puede absorber en el intestino delgado, y pasa al intestino grueso, donde es descompuesta por las bacterias de la flora intestinal.

Esta descomposición produce una serie de sustancias que son causantes de los síntomas característicos de la intolerancia a la lactosa: dolor e hinchazón abdominal, diarrea, náuseas y vómitos, gases, etc. Otros síntomas derivados de la alteración de la mucosa intestinal que este proceso provoca son cansancio, dolores en brazos y piernas, alteraciones en la concentración, problemas cutáneos, nerviosismo, etc. Es importante detectar esta intolerancia y tomar medidas ya que la lesión que se produce en la mucosa intestinal puede agrandarse y será cada vez más difícil de resolver.

 

 

La sensibilidad a la lactosa puede variar mucho entre unas personas y otras. Algunas personas notan sus efectos inmediatamente tras tomar pequeñas cantidades mientras que en otras personas es difícil establecer la relación causa-efecto y pueden no manifestar síntomas durante toda su vida si no toman más de una cierta cantidad de lactosa al día. Cada persona debe conocer cuál es su nivel de tolerancia. La sensibilidad a la lactosa puede modificarse con el tiempo y con el estado de salud, ya que, como veremos más adelante, determinadas situaciones pueden propiciar una intolerancia temporal a la lactosa.

Desde el punto de vista nutricional, no es recomendable eliminar el consumo de leche y lácteos, ya que son los alimentos más ricos en calcio. Si no se consume leche, puede producirse falta de minerales y vitaminas presentes en cantidades importantes en ella, como el ya citado calcio, la vitamina D, la riboflavina y proteínas. Las complicaciones más frecuentes son la pérdida de peso y la malnutrición. Por tanto, es esencial consumir otros productos ricos en estos componentes.

Por otra parte, si no se quiere renunciar al sabor y propiedades nutritivas de la leche de vaca, se puede consumir leche baja o sin lactosa, en la que la lactosa se ha eliminado o “descompuesto” previamente. Igualmente, ya existen derivados con las mismas características (quesos, yogures, batidos, natas, etc). También existen cápsulas de lactasa que se pueden utilizar como suplemento en algunas comidas ya que su efecto en momentáneo y la dosis dependerá del nivel de intolerancia y la cantidad de lactosa que se haya tomado.

 

Tipos de intolerancia a la lactosa

 

​1. Deficiencia primaria de lactasa (Hipolactasia adquirida)

Se produce una pérdida progresiva de la producción de lactasa, y por tanto de la capacidad para digerir lactosa. Más del 70% de la población mundial la padece y tiene origen genético. Suele producirse a lo largo de la vida y se manifiesta al notar cada vez más síntomas con la toma de leche o productos derivados. La solución es suspender la toma de productos con lactosa. La intolerancia a la lactosa no es peligrosa, y es muy común en algún grado en adultos.

 

​2. Deficiencia secundaria de lactasa (Hipolactasia)

En este caso, la disminución de la producción de lactasa se produce por un daño intestinal debido a las causas expuestas en la tabla inferior. Una vez se resuelve esta causa, la mucosa intestinal se regenera y desaparece la intolerancia.

Posibles causas de disminución de producción de lactasa:​

  • Problemas intestinales provocados por virus, bacterias o parásitos.
  • ​Enfermedades intestinales como la Enfermedad de Chron.
  • ​Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.
  • ​Malnutrición ligada a diarrea prolongada.
  • ​Operaciones quirúrgicas del intestino delgado.
  • ​Toma de ciertos antibióticos.
  • ​Situaciones de malnutrición como anorexia o bulimia.

 

3. Deficiencia congénita de lactasa (Alactasia)

Es una forma muy rara de intolerancia de la que se conocen muy pocos casos, provocada por un defecto congénito o genético. Desde el nacimiento es imprescindible prescribir una dieta exenta de lactosa.

 

¿Cómo se diagnostica?

Disponemos de varios métodos para diagnosticar la intolerancia a la lactosa, como son:

 

  • ​Test de hidrógeno en el aliento.
  • ​Test sanguíneo de sobrecarga de lactosa.
  • ​Biopsia del intestino delgado.
  • ​Test genético

 

¿Es lo mismo intolerancia a la lactosa que alergia a la proteína de la leche de vaca?

No es lo mismo, ya que la alergia a la proteína de la leche de vaca es una reacción de nuestras defensas frente a dicha proteína, y la lactosa no es una proteína. Por tanto, y aunque el origen es el mismo (la leche de vaca), hay alimentos aptos para personas intolerantes a la lactosa que no lo son para personas alérgicas a las proteínas de la leche de vaca.

 

 Intolerancia a la lactosaAlergia a la proteína de la leche de vaca PLV
ORIGENDeficiencia enzimáticaReacción inmunológica
CAUSALactosa (azúcar)Proteína de la leche
SÍNTOMASDiarrea, gas, hinchazónEczema, diarrea, anafilaxia
POBLACIÓNBásicamente adultaBásicamente infantil
TRATAMIENTODieta eliminaciónFórmulas infantiles

 

Intolerancia a la lactosa y medicamentos

La lactosa es un excipiente habitual en la fabricación de medicamentos. Se encuentra presente en muchas formas farmacéuticas como comprimidos, sobres, cápsulas, etc. Como se explicó en el capítulo anterior, es un excipiente de declaración obligatoria, es decir, tanto en el envase como en el prospecto del medicamento tiene que especificarse claramente su presencia y la cantidad en algunos casos.

En los casos en que se conozca o sospeche la presencia de esta intolerancia, se debe informar al médico o farmacéutico para valorar la cantidad de lactosa presente en los medicamentos que se están tomando en ese momento y, en caso necesario, valorar alternativas.

Para conocer si un medicamento contiene o no lactosa, podemos recurrir al prospecto incluido en el envase del medicamento. También podemos recurrir a páginas web, por ejemplo en checkthemeds, en la que nos indican si el medicamento contiene o no lactosa en su composición, qué marca del mercado de un determinado medicamento no contiene lactosa, o incluso que medicamento de un grupo de fármacos similares no contiene lactosa.

Para más información:

lactosa.org

alimmenta.com

 

¿Qué hemos aprendido?

  1. La intolerancia a la lacotsa se produce por una baja cantidad de LACTASA en nuestro intestino delgado.
  2. El déficit de lactasa puede tener un origen genético o ser secundario a otras enfermedades.
  3. Para evitar los síntomas es necesario consumir una alimentación sin lactosa, aunque suplementada con los nutrientes que nos aporta la leche.
  4. Los medicamentos pueden contener lactosa en su composición, por lo que es importante inoformar al médico o farmacéutico al respecto para adecuar el tratamiento.

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